-
ALGUACIL: Dios misericordioso guarde
a Usted, Señor Gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Dios
misericordioso proteja a usted, hijo mío,
Capitán Alguacil Mayor.
-
ALGUACIL: Basta ya de solicitar
complaciencias a su Cabildo real. En
primer lugar, no tiene usted mesa de oro, ni
mantel bordado, ni tintero de oro, ni pluma de oro, ni secante de oro.
Sólo dispone de papel blanco para asentar
las firmas gratuitas de su Cabildo real.
-
GOBERNADOR: Hijo mío:
suspenda en el campamento de los Señores Principales los
sones y robos, andanzas y mudanzas,
velancicos y favoritismo que tanto solicitan a
mi Cabildo Real, salvo aquellos que obtengan licencia de la ronda,
que cobrará a quienes pretendan entrar a mi
presencia real.
-
ALGUACIL: Para servirle
siempre, Señor Gobernador Tastuanes. Dios misericordioso guarde a
los Señores Principales que ahora ya no gozarán
de sus sones y robos, andanzas y mudanzas,
velancicos y favoritismo, sin el permiso de la Ronda del Señor Gobernador
Tastuanes. [Aquí se toca "la ronda", dan vuelta bailando y habla
el]
-
ALGUACIL: Ya estamos aquí y la ronda no
aparece. Tiene vergüenza de presentarse ante
Usted con sus cinchones rompidos de coraje, con sus sombreros
de castor rompidos de coraje, con sus manteras de rebozo y
capotines colorados, por las burlas de ese
farsante del Güegüense, Señor Gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Hijo mío,
Capitán Alguacil Mayor: consígame a ese afrentador,
consentidor y tráigalo a mi Cabildo Real.
-
ALGUACIL: Es muy difícil
conseguir y traer a ese sinvergüenza a su Cabildo Real.
-
GOBERNADOR: Es
necesario, hijo mío. Pero antes suspenda en el campamento de los Señores
Principales los sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y
favoritismo que tanto solicitan al cabildo Real,
y luego traiga a cómo sea: de la cola, de las
piernas, de las narices, o de donde Dios te ayude, a ese inútil Güegüense,
Capitán Alguacil Mayor.
-
ALGUACIL: Para servirle siempre, Señor Gobernador
Tastuanes.
-
Güegüense: ¡Ah,
muchachos! ¿A qué ternero o potro quieren
amarrar por allí de la cola, de las piernas o de las narices?
-
DON AMBROSIO:
A vos, Güegüense embustero.
-
Güegüense: ¿Me hablas,
don Forcico?
-
DON FORCICO: No,
papito. serán los oídos que le chillan.
-
Güegüense: ¿Me
hablas, don Ambrosio?
-
DON AMBROSIO: ¿Quién te
ha de hablar, Güegüense embustero?
-
Güegüense: ¡Cómo no,
mala casta, saca fiestas sin vigilia en los días
de trabajo! [Al Alguacil, cuyos pasos escucha] ¡Ora!, ¿quién quiere
saber de mi nombre?
-
ALGUACIL: Un criado del Señor
Gobernador Tastuanes.
-
Güegüense: ¿Cómo? ¿Qué
criada? ¿La chocolatera, la lavandera o la
componedora de ropa del Señor Gobernador Tastuanes?
-
ALGUACIL: Ni
chocolatera, ni lavandera, ni componedor de ropa; un criado del Señor
Gobernador Tastuanes.
-
Güegüense: ¿Pues qué
criada? ¿Cocinera o servidora del plato del
Señor Gobernador Tastuanes.
-
ALGUACIL: Nada de eso, bandido,
Ninguna cocinera ni servidora del plato del Señor Gobernador Tastuanes.
-
Güegüense: ¡Ah, con que
el Capitán Alguacil Mayor del Señor Gobernador
Tastuanes! ¡Oh, amigo Capitán Alguacil Mayor!: ¿dejó acaso en
el campamento su vara de insignia?
-
ALGUACIL: Tal vez puedo ofrecerle una,
Güegüense.
-
Güegüense: Mejor
siéntese, Capitán Alguacil Mayor.
-
ALGUACIL: Siéntese
usted también, Güegüense.
-
Güegüense: Capitán
Alguacil Mayor: ¿y qué dice el Señor Gobernador
Tastuanes?
-
ALGUACIL: Que vayas corriendo y
volando, Güegüense.
-
Güegüense:
¿Corriendo y volando? ¿Cómo quiere que corra y
vuele un pobre viejo lleno de dolores y calamidades? Capitán Alguacil
Mayor: y el Jilguero de la portada del Señor
Gobernador Tastuanes, ¿qué es lo que hace?
-
ALGUACIL: Cantando y alegrando a los
Señores Grandes, Güegüense.
-
Güegüense: Ese es mi
consuelo y mi divertimento[...] Amigo Capitán Alguacil
Mayor, ¿con que corriendo y volando?
-
ALGUACIL: Corriendo y volando,
Güegüense
-
Güegüense: ¡Ah!
muchachos, ¿me hablan?
-
DON AMBROSIO:
¡Quién te ha de hablar, Güegüense embustero!
-
Güegüense: ¿Me hablas,
don Forcico?
-
DON FORCICO: No,
papito, Serán los oídos que le chillan.
-
Güegüense: Eso será,
muchacho. Cuida la bodega que voy a ver si puedo volar.
-
ALGUACIL: Un momento, Güegüense. ¿De
qué modo y con qué cortesías accederás a la presencia real del Señor
Gobernador Tastuanes?
-
Güegüense: ¿Pues con
cuáles, Capitán Alguacil Mayor?
-
ALGUACIL: Primero ha de ser con un son
para divertir al Cabildo Real del Señor Gobernador Tastuanes.
-
Güegüense: ¿Son,
Capitán Alguacil Mayor? Pues suspéndanse en el campamento de los Señores
del Señor Gobernador Tastuanes.
-
ALGUACIL: Para servirle, Güegüense.
Dios misericordioso guarde a los Señores Principales que ya no gozarán de
los sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y favoritismos,
Güegüense igualado. [Dan vuelta los dos bailando y habla el]
-
ALGUACIL: Ya estamos con paraje.
-
Güegüense: Ya estamos
con coraje.
-
ALGUACIL: En el paraje.
-
Güegüense: En el
obraje.
-
ALGUACIL: En el paraje.
-
Güegüense: En el
paraje, pues[...] Capitán Alguacil Mayor: ¿por qué no me enseña los modos
galantes y cortesías para entrar y salir ante la presencia real del Señor
Gobernador Tastuanes?
-
ALGUACIL: ¡Cómo no!, Güegüense; pero no
de balde. Primero debo recibir mi salario.
-
Güegüense: ¿Pescados
salados? ¡Ah!, muchachos, ¿allí están las redes de pescados salados que
trajimos de la Conchagua?
-
DON FORCICO: Ahí están,
papito.
-
DON AMBROSIO:
¿Qué redes de pescados salados vas a tener Güegüense embustero?
-
Güegüense: ¡Cómo no!,
mala casta, ojos de sapo muerto.[Al Alguacil] Siento mucho decirle que se
nos acabaron los pescados salados.
-
ALGUACIL: Nada entiendo de pescados
salados, Güegüense.
-
Güegüense: Pues, ¿qué
es lo que quiere, señor Capitán Alguacil Mayor?
-
ALGUACIL: Reales de plata, Güegüense.
-
Güegüense: ¡Ah!, redes
de plato. ¡Ah!, muchachos: ¿allí están las redes de plato que trajimos de
la Conchagua?
-
DON FORCICO: Ahí están, papito.
-
Güegüense: Señor
Capitán Alguacil Mayor: tenemos muchos platos. ¿De qué clase los quiere:
de china o de barro.
-
ALGUACIL: Ni de china ni de barro. Yo
no quiero platos, Güegüense.
-
Güegüense:
¿Y qué cosa, pues, señor Capitán Alguacil Mayor?
-
ALGUACIL: Pesos duros, Güegüense.
-
Güegüense: ¡Ah!, quesos
duros de quellos grandotes. ¡Ah! muchachos, ¿ahí están los quesos duros
que trajimos de la Conchagua?
-
DON FORCICO: No,
papito. Se los comió mi hermanito don Ambrosio.
-
DON AMBROSIO:
¿Qué quesos duros vas a tener, Güegüense embustero?
-
Güegüense: Cómo no,
mala casta; después que te los has tragado.[Al Alguacil] Señor Capitán
Alguacil Mayor: se nos acabaron los quesos
duros, porque aquí traigo un muchacho tan tragón que no no deja nada.
-
ALGUACIL: Yo no sé nada de quesos
duros, Güegüense.
-
Güegüense: ¿Qué quiere,
pues, Señor Capitán Alguacil Mayor?
-
ALGUACIL: Doblones de oro y de plata,
Güegüense.
-
Güegüense: ¡Ah!,
doblones ¡Ah! muchachos, ¿saben doblar?
-
DON FORCICO: Si,
papito.
-
GUENGUENCE: Pues
doblen, muchachos. Y que Dios lleve con bien al Señor Capitán Alguacil
Mayor que hace un ratito estuvimos con él tratando y contratando, y se lo
llevó una bola de fuego.
-
ALGUACIL: ¡Para tu cu...,
Güegüense! Yo no quiero escuchar dobles.
-
Güegüense: ¿Y qué
quiere, pues, Capitán Alguacil Mayor?
-
ALGUACIL: Doblones de oro y de plata,
Güegüense.
-
Güegüense:
¿Doblones de oro y de plata? Pues hábleme recio, que como soy viejo y
sordo no oigo lo que me dicen; y por estas tierras adentro no se entiende
de redes de platos, ni de pescados salados, ni de dobles, sino de onzas de
oro y monedas de plata. Y vamos, ¿cuánto quiere?
-
ALGUACIL: Todo lo que tiene en la
bodega, Güegüense.
-
Güegüense: ¿Todo, todo?
¿No me deja nada?
-
ALGUACIL: Nada, nada, Güegüense.
-
Güegüense: ¿Ni un
poquito?
-
ALGUACIL: Ni un poquito.
-
Güegüense: Ya ¡o ven,
muchachos, lo que hemos trabajado para otro hambriento.
-
DON FORCICO: Así es,
papito.
-
DON AMBROSIO: Así lo
mereces, Güegüense embustero.
-
Güegüense: ¡Arre ya!,
mala casta. Te comerás las uñas.
-
DON AMBROSIO: Las
comeremos, Güegüense.
-
Güegüense: [al
Alguacil]: Pues, ponga las manos [y las dos manos pone el hambriento]. ¡Y
qué buenas uñas se gasta el amigo Capitán Alguacil Mayor!, ¡si parecen de
perico ligero! ¡Ah!, una bomba caliente para estas uñas.
-
ALGUACIL: ¡Para tu culo, Güegüense!
-
Güegüense: Pues tome.
Uno, dos, tres, cuatro.¡Ay mi plata!, muchachos. Cuatrocientos y tantos
pesos le he dado al amigo Capitán Alguacil Mayor... Usted, ¿no sabe cuál
es real ni cuál es medio?
-
ALGUACIL: ¡Cómo no! Si entiendo todo,
Güegüense.
-
Güegüense: La mitad de
este medio hacen dos cuartillo; un cuartillo, dos octavos, dos cuartos; un
cuarto, dos maravedís; cada maravedí, dos blancos.
-
ALGUACIL: Pues échelos todos.
-
Güegüense: Pues
enséñeme.
-
ALGUACIL: Pues aprenda.
-
Güegüense: Pues qué
espera. Muestremé cómo.
-
ALGUACIL [A manera de lección]: Dios
guarde al Señor Gobernador Tastuanes.
-
Güegüense: Dios parte
al Señor Gobernador Tastuanes.
-
ALGUACIL: Dios proteja al Señor
Gobernador Tastuanes.
-
Güegüense: Dios aleje
al Señor Gobernador Tastuanes.
-
ALGUACIL: Usted es un porfiado,
Güegüense; usted ha menester una docena de cueros.
-
Güegüense:
¿Docena de cueros? ¡Ah!, muchachos, ¿nos faltan reatas o cobijones? Aquí
el Capitán Alguacil Mayor ofrece una docena de cueros.
-
DON FORCICO: Sí,
papito.
-
Güegüense:
Capitán Alguacil: ¿y qué clase de cueros quiere? ¿De crudía o de gamuza?
-
ALGUACIL{le da dos rejazos]:
¡Para que aprendas, Güegüense!
-
Güegüense: ¡Arre ya!
Con que, bueno: después de pagado, me has azotado; esos no son cueros, son
azotes.
-
DON AMBROSIO: Así lo
mereces, Güegüense embustero.
-
DON FORCICO: Dios
guarde al Señor Gobernador Tastuanes, a sus criados y
criadas, a los alcaldes ordinarios de la Santa Hermandad, regidores y
notarios y depositarios. Y también a los allegados al Cabildo Real del
Señor Gobernador Tastuanes.
-
Güegüense: Amigo
Capitán Alguacil Mayor: si de balde le he dado mi dinero, si estos son mis
lenguajes, ¿no sería mejor obtener un libro de romance y recitarlo sólo
para entrar en la presencia del Señor Gobernador Tastuanes?
-
ALGUACIL: Así és, Güegüense.
-
Güegüense:
¿Dónde, amigo Capitán Alguacil Mayor?{Aquí entra abruptamente el
Gobernador y dice el Güegüense]: Dios misericordioso guarde a Usted, Señor
Gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Dios
misericordioso proteja a usted, Güegüense. ¿se encuentra bien?
-
Güegüense:
Ya estoy en su presencia, en la de sus criados y criadas, en la de los
alcaldes ordinarios de la Santa Hermandad, regidores y notarios y
depositarios. Y también en la de los allegados al Calbildo real del Señor
gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Pues,
Güegüense: ¿quién te ha dado licencia para entrar en mi presencia real?
-
Güegüense:
¡Válgame Dios, Señor Gobernador Tastuanes! ¿es menester licencia?
-
GOBERNADOR: Es menester
licencia, Güegüense.
-
Güegüense: ¡Oh, válgame
Dios, Señor Gobernador Tastuanes! Cuando yo anduve por esas tierras
adentro, por Veracruz, por Verapaz, por Antepeque, arriando mi recua,
guiando a mis muchachos; opa, llega don Forcico donde un mesonero y le
pide nos traiga una docena de huevos; y vamos comiendo y descargando., y
vuelto a ca(r)gar, y me voy de paso. Y no es menester licencia para ello,
Señor Gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Pues aquí
es menester licencia, Güegüense.
-
Güegüense: ¡Válgame
Dios, Señor Gobernador Tastuanes! Viniendo yo por una calle derecha, me
columbró una niña que estaba sentada en una ventana de oro, y me dice: qué
galán el Güegüense, qué bizarro el Güegüense; aquí tienes bodega,
Güegüense; entra, Güegüense; siéntate, Güegüense, aquí hay dulce,
Güegüense, aquí hay limón. Y como soy un hombre tan gracejo, salté a la
calle con una capa de montar que con sus adornos no se distinguía de lo
que era, llena de plata y oro hasta el suelo. Y así una niña me dio
licencia, Señor Gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Pues una
niña no puede dar licencia, Güegüense.
-
Güegüense: ¡Válgame
Dios, Señor Gobernador Tastuanes! No seamos tontos. seamos amigos y
negociemos mis fardos de ropa. En primer lugar, tengo cajonería de oro,
cajonería de plata, ropa de Castilla, ropa de contrabando, güipil de
pecho, güipil de pluma, medias de seda, zapatos de oro, sombreros de
castor, estriberas de lazos de oro y de plata, que serán del agrado y
satisfacción del Señor Gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Si es de mi
agrado y satisfacción o no, Güegüense, no puedo averigüarlo entre tanta
palabrería. ¿No será mejor que don Forcico y don Ambrosio informen de sus
tantas riquezas y muchas hermosuras y bellezas a mi Calbildo Real?
-
Güegüense: ¿No lo sabe
ya, hábil Señor Gobernador tastuanes?
-
GOBERNADOR: No lo sé,
Güegüense.
-
Güegüense: En ese caso,
que el amigo Capitán Alguacil Mayor suspenda en mi presencia los sones y
robos, andanzas y mudanzas, velancicos y favoritismos de los Señores
Principales, que don Forcico informará al Cabildo Real de mis tantas
riquezas, hermosuras y bellezas.
-
GOBERNADOR: caballero
Alguacil Mayor: suspenda en el campamento de los Señores Principales los
sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y favoritismos, que don
Forcico informará a mi Cabildo Real de las riquezas, hermosuras y bellezas
del Güegüense.
-
ALGUACIL: A sus órdenes
siempre, Señor Gobernador Tastuanes. Dios misericordioso guarde a los
Señores Principales, que ya no gozarán de sus sones y robos, andanzas y
mudanzas, velancicos y favoritismos, pues don Forcico va a decir la
verdad. [Aquí el Alguacil saca a don Forcico para hablar con el
Gobernador]
-
DON FORCICO: Dios
misericordioso guarde a Usted Señor Gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Dios
misericordioso proteja a usted, don Forcico. ¿Se encuentra bien?
-
DON FORCICO: Ya estamos
aquí, en presencia de Usted y de sus criados y criadas, de los alcaldes
ordinarios de la Santa Hermandad, de los regidores y notarios y
depositorios; en la de todos los miembros que adornan el Cabildo Real del
Señor Gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Pues don
Forcico: lo he llamado para que me diga la verdad sobre el Güegüense: que
es un hombre rico, que tiene muchas riquezas, hermosuras y bellezas; en
primer lugar, cajonería de oro, cajonería de plata, doblones de oro y
monedas de plata. Dígame la verdad, don Forcico.
-
DON FORCICO: Válgame
Dios, Señor Gobernador Tastuanes: es corto el día y la ncohe para contar
las riquezas de mi padre; en primer lugar, cajonería de oro, cajonería de
plata, ropa de Castilla, ropa de contrabando, estriberas de lazo de oro y
de plata. ¿Es suficiente, chupasangre Señor Gobernador Tastuanes?
-
GOBERNADOR: No es
suficiente, don Forcico. Quizás todo eso sea palabrería. Es mejor llamar a
don Ambrosio para que diga la verdad sobre las muchas riquezas, hermosuras
y bellezas que cuenta el Güegüense a mi Cabildo Real.
-
DON FORCICO: Señor
Gobernador Tastuanes: si el amigo Capitán Alguacil Mayor suspende en el
campamento de los Señores Principales los sones y robos, andanzas y
mudanzas, velancicos y favoritismos, pues mi hermanito don Ambrosio vendrá
a decir la verdad.
-
GOBERNADOR: Caballero
Capitán Alguacil Mayor: suspenda en el campamento de los Señores
Principales los sones y robos, andanzas y mundanzas, velancicos y
favoritismos, para que don Ambrosio venga a decir la verdad sobre las
supuestas riquezas, hermosuras y bellezas del Güegüense.
-
ALGUACIL: Para servirle siempre, Señor
Gobernador Tastuanes. Dios misericordioso guarde a los Señores Principales
que ya no gozarán de sus sones y robos, andanzas y mundanzas, velancicos y
favforitismos, pues don Ambrosio viene a decir la verdad.
-
DON AMBROSIO: Dios
Misericordioso guarde a Usted, Señor Gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Dios
misericordioso proteja a usted, don Ambrosio. ¿Se encuentra bien?
-
DON AMBROSIO: Ya
estamos aquí en la presencia de Usted y sus criados y criadas, en la de
los alcaldes ordinarios de la Santa Hermandad, de los regidores y notarios
y depositarios. Y también en la de todos los miembros del Cabildo Real del
Señor Gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Pues don
Ambrosio: usted va a decirme la verdad sobre lo que cuenta el Güegüense:
que es hombre la verdad sobre lo que cuenta el Güegüense: que es hombre
rico; que tiene, en primer lugar, cajoneria de oro, cajonería de plata,
ropa de castilla, ropa de contrabando, güipil de pecho, güipil de pluma,
medias de seda, zapatos de oro, sombreros de castor, estriberas de lazo de
oro y de plata, y muchas otras hermosuras que ofrece ese jactancioso
Güegüense. Dígame la verdad don Ambrosio.
-
DON AMBROSIO: Válgame
Dios, Señor Gobernador Tastuanes. Vergüenza me da contar las cosas de ese
Güegüense embustero, pues sólo está esperando que cierre la noche para
salir de casa ahurtar lo que hay en las cocinas para pasar él, y su hijo
don Forcico. Dice que tiene cajonería de oro y es una petaca vieja
totolatera; que tiene catre de seda y es un petate viejo revolcado; que
tiene medias de seda y son unas botijas viejas sin forro; que tiene
zapatos de oro, y son unas chancletas viejas sin suela; que tiene un fusil
de oro, y es sólo el palo, porque el cañon se lo quitaron.
-
Güegüense: ¡Ve qué
afrenta de muchacho, hablador, boca floja! [A don Forcico] Reviéntale,
hijo, la cabeza, que como no es hijo mío, me desacredita.
-
DON FORCICO ¡Quitate de
aquí, mala casta! No se espante Señor Gobernador Tastuanes en oír a este
hablador, que cuando yo anduve con mi padre por la carretera de México y
cuando venimos, ya estaba mi madre encinta de otro y por eso salió tan
mala casta, Señor Gobernador Tastuanes.
-
Güegüense: Señor
Gobernador Tastuanes: ¿está ya contento y satisfecho de lo que ha
informado don Forcico al Cabildo Real de mis muchas riquezas, hermosuras y
bellezas?
-
GOBERNADOR: Satisfecho
o no satisfecho yo, no creo que el Cabildo Real esté contento.
-
Güegüense: ¿No está
informado ya, astuto Señor Gobernador Tastuanes? Pues ordene al amigo
Capitán Alguacil Mayor suspenda en el Campamento de los Señores
Principales los sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y
charlatanerías, que voy a mostrar mi tienda al Cabildo Real.
-
GOBERNADOR: Hijo mío,
Capitán Alguacil Mayor: suspenda en el campamento de los Señores
Principales los sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y
charlatanerías para darle gusto a ese inútil del Güegüense, pues va a
mostrar su tienda para agrado del Cabildo Real.
-
ALGUACIL: Para servirle siempre, Señor
Gobernador Tastuanes. Dios guarde a los Señores Principales que ya no
gozarán de sus sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y
charlatanerías, pues se va a mostrar la tienda al Cabildo Real.
-
Güegüense: Dios guarde
a Usted, Señor Gobernador Tastuanes. Permítame ofrecerle mi tienda y
mostrarla al Cabildo Real. Alcen, muchachos; miren cuánta hermosura. En
primer lugar, cajonería de oro, cajonería de plata, güipil de pecho,
güipil de pluma, medias de seda, zapatos de oro, sombreros de castor,
estriberas de lazo de oro y de plata; muchas hermosuras, Señor Gobernador
Tastuanes. Permítame ofrecerle ese lucero de la mañana que relumbra al
otro lado del mar y esta jeringuita de oro para remediar al Cabildo Real
del Señor Gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Para tu
cuerpo, Güegüense. [Aquí, aparentemente, falta un trozo de la obra]
-
Güegüense: Este mi
muchacho [aludiendo a Don Forcico] tiene tantos oficios, que hastan en las
uñas tiene encajados los oficios.
-
GOBERNADOR: ¡Serán de
arena, Güegüense!
-
Güegüense: Pues más, ha
sido escultor, fundidor, repicador, piloto de altura de esos que se elevan
hasta las nubes, Señor Gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Esos no son
oficios permanentes, Güegüense.
-
Güegüense: Pues más, ha
sido carpintero,constructor de yugos aunque sean de papayo, constructor de
arados aunque sean de tecomajoche. ¿Está satisfecho, hábil Señor
Gobernador Tastuanes?
-
GOBERNADOR: Satisfecho,
no Mejor sería, Güegüense, pedirle a don Forcico que nos informe la verdad
sobre sus muchos oficios.
-
Güegüense: Pues
entonces que el amigo Capitán Alguacil Mayor suspenda en los campamentos
de los Señoress Principales los sones y robos, andanzas y mudanzas,
velancicos y charlatanerías, pues don Forcico va a informar la verdad
sobre sus oficios al Cabildo Real.
-
ALGUACIL: Para servirle siempre, Güegüense.
Dios guarde a los Señores Principales que ya no gozarán de sus sones y
robos, andanzas y mudanzas, velancicos y charlatenería, pues son Forcico
va a informar al Cabildo Real. [se toca velancico; el Alguacil saca a don
Forcico a donde el Gobernador]
-
DON FORCICO: Señor
Gobernador Tastuanes: hasta en las uñas tengo encajados los oficicos.
-
GOBERNADOR: ¿Serán de
arena, don Forcico?
-
DON FORCICO: pues más
he sido escultor, fundidor, repicador, piloto de alturas de aquellos que
se elevan hasta las nubes, Señor Gobernador Tastuanes
-
GOBERNADOR: No me
satisface del todo. Don Forcico debe saber algunos diestros bailes y
zapateados que diviertan al Cabildo real.
-
DON FORCICO: ¡Oh,
válgame Dios, señor Gobernador Tastuanes! Si el amigo Capitán Alguacil
Mayor suspende a los Señores principales sus sones y robos, andanzas y
mundanzas, velancicos y charlatanerías, tendrán corridos y otros diestros
bailes para divertir al Cabildo Real.
-
GOBERNADOR: Hijo mío,
Capitán Alguacil Mayor: suspenda en el campamento de los Señores
Principales los sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y
charlatanería para complacer a ese fachento del Güegüense.
-
ALGUACIL: Para servile siempre, Señor
Gobernador Tastuanes. Que Dios proteja a los Señores Principales sin sus
sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y charlatanerías para que
ese fachento del Güegüense pueda divertir al Cabildo Real. [Primera
bailada del "corrido", y habla el]
-
Güegüense: Señor
Gobernador Tastuanes: ¿ya está satisfecho de ver a mis hijos ejecutar
diestros bailes y zapateados para divertir al Cabildo Real?
-
GOBERNADOR: No estoy
satisfecho, Güegüense. No lo sabré hasta que don Forcico y don Ambrosio
puedan hacer algo para divertir al Cabildo real.
-
Güegüense: ¿No lo sabe
ya, hábil Señor Gobernador Tastuanes?
-
GOBERNADOR: No lo sé,
Güegüense.
-
Güegüense: Ordene,
pues, al amigo Capitán Alguacil Mayor suspenda en el campamento de los
Señores Principales los sones y robos, bailes y corridos, favoritismos y
charla- tanerías para que don Forcico y don Ambrosio diviertan al Cabildo
Real. [vuelven a bailar el mismo "corrido", el Güegüense y los dos
muchachos, con el Alguacil, zapateado]
-
????????
-
Güegüense: Señor
gobernador Tastuanes: ¿está ya satisfecho de comprobar que ellos ejecutan
diestros bailes y zapateados para divertir al Cabildo real?
-
GOBERNADOR: No estoy
satisfecho Güegüense.
-
Güegüense: El Señor
Gobernador Tastuanes puede comprobar también que don Forcico y don
Ambrosio ejecutan diestros bailes y zapateados con la música del San
Martín para divertir al Cabildo real.
-
GOBERNADOR: Aún no lo
sé, Güegüense. Hijo mío, Capitán Alguacil Mayor: suspenda en el campamento
de los Sñores Principales los sones para que este fachento del Güegüense
pueda divertir al Cabildo Real con el baile del San Martín. [Vuelta no
más]
-
GOBERNADOR: ¡Ah!,
Gfüegüencre: ya estoy satisfecho de comprobar que ustedes ejecutan
zapateados para divertir al Cabildo Real.
-
Güegüense: satisfecho o
no, Señor Gobernador Tastuanes: tal vez mi amigo el Capitán Alguacil Mayor
quisiera comprobar cómo don Forcico y don Ambrosio puedean divertir al
Cabildo Real con el son de Puerto Rico.
-
GOBERNADOR: Hijo mío,
Capitán Alguacil Mayor: suspenda en la residencia de los Señores
Principales sus continuos saraos para que el orondo Güegüense pueda
consolar al Cabildo Real con el son de Puerto Rico. [Se toca el son de
Puerto Rico y bailan]
-
GOBERNADOR: Está bien,
Güegüense. Ya estoy satisfecho con el baile que han ejecutado para
divertir al Cabildo Real.
-
Güegüense: Pero yo no
estoy satisfecho, Señor Gobernador Tastuanes, pues unos van para atrás y
otros para adelante.
-
GOBERNADOR: Eso no me
importa, Güegüense. Lo que me importa es si sabe la danza y zapateados del
Macho-Ratón para regocijar al Cabildo Real.
-
Güegüense: Señor
Gobernador Tastuanes y mi buen amigo capitán Alguacil Mayor: suspendan los
continuos saraos en las residencias de los Señores Principales para poder
divertir al Cabildo Real con la danza y zapateados de Macho Ratón. ¡Ah,
muchachos, ¿qué hay de los machos?
-
DON FORCICO: Ahí están,
papito. [Se toca "la Valona" para los muchachos que bailan en medio
montados sobre los machos].
-
Güegüense: Señor
Gobernador Tastuanes: ¿ya está satisfecho de la danza y zapateados,
remates y corbios del Macho Ratón?
-
GOBERNADOR: No estoy
satisfecho, Güegüense.
-
Güegüense: Pues, Señor
Gobernador Tastuanes: ¿por qué no hacemos un trato y contrato con este
tuno sin tunal {aludiendo a don Forcico] y doña Suche Malinche?
-
GOBERNADOR: ¿Hasta ahora me lo
propone, Güegüense?
-
Güegüense; Hasta ahora
se lo propongo, señor Gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Hijo mío,
Capitán Alguacil Mayor, diríjase a la residencia del Señor Escribano Real
y hágale obedecer la orden de presentarse con doña Suche Malinche en mi
presencia real. [Va el Alguacil a hablar con el Escribano Real]
-
ALGUACIL: Dios misericordioso guarde a usted,
Señor Escribano Real.
-
ESCRIBANO REAL: Dios
Misericordioso proteja a usted. ¿Se encuentra bien?
-
ALGUACIL: Me encuentro frente a usted, Señor
Escribano Real, para que obedezca la orden de presentarse ante el Señor
Gobernador Tastuanes con doña Suche Malinche.
-
ESCRIBANO: Pues amigo,
Capitán Alguacil Mayor, suspenda en las residencias de los Señores
Principales los continuos saraos para que pueda obedecer la orden con doña
Suche Malinche.
-
ALGUACIL: Para servirle, señor Gobernador
Tastuanes. [Aquí se toca "el rujero", dan vueltas bailando y habla el]
-
ESCRIBANOS: Dios
misericordioso guarde a Usted, Señor Gobernador Tastuanes.
-
GOBERNADOR: Dios
misericordioso guarde a usted, hijo mío, Señor Escribano Real. ¿Se
encuentra bién?
-
ESCRIBANO: Estoy ante
Usted, presto a obedecerle con doña Suche Malinche.
-
GOBERNADOR: Pues señor
Escribano Real, proceda a celebrar el matrimonio entre el fachento del
Güegüense, que es hombre rico, y doña Suche Malinche.
-
ESCRIBANO: Señor Gobernador
Tastuanes: primero tiene que dotarla de saya de la China, güipil de pecho,
güipil de plumas, medias de seda, zapatos de oro, sombrero de castor, para
ser yerno suyo. [Se vuelve el Escribano a su lugar, bailando con el
Alguacil]
-
GOBERNADOR: ¡Ah!,
Güegüense, me agrada que escoja esposa.
-
Güegüense: ¿Desmontada?
-
GOBERNADOR: Desposada,
Güegüense.
-
Güegüense: Yo no soy
del trato y contrato con usted. Es mi muchacho.
-
GOBERNADOR: Eso no me
importa, Güegüense.
-
Güegüense: ¡Ah!,
muchacho: ¿qué trato y contrato tienes con el Capitán Alguacil Mayor?
-
DON FORCICO: Casarme,
papito.
-
Güegüense: ¿Casarte? Y
tan chiquito te atreves a casarte, muchacho?
-
DON FORCICO; sí,
papito.
-
Güegüense: ¿Y con quién
me dejas, muchacho?
-
DON FORCICO: Con mi
hermanito don Ambrosio.
-
Güegüense: ¡Qué caso me
hará ese hipato!
-
DON AMBROSIO: Yo
también me quiero casar.
-
Güegüense: Para eso si
eres bueno. [Al público]. Don Ambrosio también desea escoger esposa. [A
don Forcico, señalando a una de las dos damas]. Ve, ¡qué bizarra doncella
ésta, don Forcico!
-
DON FORCICO: No está de
mi gusto, papito.
-
Güegüense: ¿Por qué,
muchacho?
-
DON FORCICO: Por que
está muy pachaca, papito.
-
Güegüense: Pues es
iguana o garrobo para que esté pachaca. ¿Quién la echó a perder, muchacho?
-
DON FORCICO: Mi
hermanito don Ambrosio, papito.
-
Güegüense: Para eso es
bueno este soplado, ojos de sapo muerto. [A don Forcico, señalando a la
otra dama]. Ve, ¡qué bizarra doncella esta otra, muchacho!
-
DON FORCICO: Pero
si está aventada, papito.
-
Güegüense: ¿Quién la
aventó, muchacho?
-
DON FORCICO: Mi
hermanito don Ambrosio.
-
Güegüense: ¿Cómo
aventatastes a esta dama, don Ambrosio?
-
DON AMBROSIO: Pues
durmiendo con vos, Güegüense.
-
Güegüense: Cállate,
mala casta. [Señalando a doña Suche Malinche]. Mira, ¡qué bizarra dama
esta otra, muchacho!
-
DON FORCICO: Esta si
esta de mi gusto, papito.
-
Güegüense: Sabes
escoger compañera, ¿no, muchacho? pero no sabes escoger un buen machete
para una buena rozadera.
-
DON FORCICO: También,
papito.
-
Güegüense: Señor
Gobernador Tastuanes: firmamos el trato y contrato.
-
GOBERNADOR: Firmemoslo,
Güegüense.
-
Güegüense: Ya está,
Señor Gobernador Tastuanes... lo que siento es mi muchacho, que se me
pierde.
-
GOBERNADOR: eso no me
importa, Güegüense. [Aquí se casan, dan vuelta bailando, y habla el]
-
GOBERNADOR: Hijo mío,
Capitán Alguacil Mayor: difunda en la provincia que este gran bufón del
Güegüense va a obsequiar un par de botijas de vino de Castilla al Cabildo
Real.
-
REGIDOR: Un momento,
Señor Capitán Alguacil Mayor [dirigiéndose al Güegüense]: Distinguido y
audaz amigo: en nombre del Cabildo Real te damos los parabienes, y también
a doña Suche Malinche, que goce inmenso a su don Forcico. ¡Tu hijo,
Güegüense!
-
ALGUACIL: ¡Ah!, Güegüense: ya se sabe en la
Provincia Real del Señor Gobernador Tastuanes que usted va a proveer una
yunta de botijas de vino de Castilla para brindar con el Cabildo Real del
Señor Gobernador Tastuanes.
-
Güegüense: ¡Ah!,
muchachos, ya lo ven, repletos estamos. Está bueno ser casado, pero ahora
se nos ofrece un gran trabajo. Viene el Provincial y no tenemos provisión.
[Al Alguacil]. Amigo Capitán Alguacil Mayor: ¿dónde dejó al Provincial, en
Managua o en Nindirí?
-
ALGUACIL: Acaso no me interesa el Provincial,
Güegüense. Una yunta de botijas de vino es lo que me interesa.
-
Güegüense: Ya lo ven,
muchachos, una yunta de bueyes, y ha de ser con carreta.
-
ALGUACIL: No me interesa los bueyes ni la
carreta, Güegüense; una yunta de botijas de vino de castilla para brindar
con el Cabildo Real del Señor Gobernador Tastuanes es lo que me interesa.
-
Güegüense: Ya lo ves,
muchacho, en qué vaina me metes con ser casado. Ya has oído el servicio
que pide el Señor Gobernador Tastuanes: una yunta de botijas de vino de
Castilla para una bebiata del Señor Gobernador Tastuanes. ¿Te atreves a
buscarla, o a sacarla, muchacho?
-
DON FORCICO: No
tengo de dónde, papito.
-
Güegüense: Para escoger
mujer si eres bueno. [ A don Ambrosio] ¿Te atreves a buscar una yunta de
botija de vino de Castilla, don Ambrosio?
-
DON AMBROSIO: No tengo
de dónde, Güegüense.
-
Güegüense: Qué cosa
buena has de hacer, mala casta. [A don Forcico] Con que, ¿no te atreves,
muchacho?
-
DON FORCICO: No,
papito.
-
Güegüense: Pues a ganar
o a perder. Voy a buscar la yunta de botijas de vino.
-
DON FORCICO: No vaya,
papito. Ya me hice del par de botijas de vino.
-
Güegüense: ¿A dónde la
hubiste, muchacho?
-
DON FORCICO: En casa de
un amigo.
-
Güegüense; ¿Quién te
enseño a hacer amigo?
-
DON FORCICO: Usted,
papito.
-
Güegüense: Calla,
muchacho: ¿qué dirá la gente si sabe que yo enseño a hacer amigo?
-
DON AMBROSIO: Y pues,
¿no es verdad que enseñas malas mañas a tu hijo?
-
Güegüense: ¡Arre ya!,
mala casta. Malas mañas como las que tenés vos. Amigo Capitán Alguacil
Mayor: ya disponemos de la yunta de botijas de vino. ¿No habrá un macho de
la cofradía o de la comunidad para llevarla?
-
ALGUACIL: Vean, ¡qué fama de hombre de bien!
-
Güegüense: ¡Claro que
soy hombre de bien! Traigo mis propios machos, pero están raspados desde
la cruz hasta el rabo por hacer tantas diligencias, amigo Capitán Alguacil
Mayor. [A sus hijos] ¡Ah!, muchachos, ¿qué es de los machos?
-
DON FORCICO: Ahí están,
papito. [Aquí cogen los machos, y dan una vuelta bailando los muchachos
con ellos]
-
DON FORCICO: Ya están
cogidos los machos, papito.
-
Güegüense: ¿Encogidos?
¿Será de frío?
-
DON FORCICO: Los machos ya
están cogidos.
-
Güegüense: ¿Cogidos?
¿Pues no eran cojudos?
-
DON FORCICO: Cogidos
los machos, papito.
-
Güegüense: ¿Cogidos los
machos? Pues háblame recio. ¿Adónde están los machos?
-
DON FORCICO: Aquí
están, papito.
-
Güegüense: ¿Qué macho
es este puntero, muchacho?
-
DON FORCICO: El macho
viejo, papito.
-
Güegüense: ¿Y este otro
macho?
-
DON FORCICO: El macho
flaco..
-
Güegüense: ¿Y este otro
macho?
-
Don Forsico: El Macho Mohino.
-
Güegüense: ¿y este otro
macho?
-
DON FORCICO: El macho
huérfano.
-
Güegüense: ¿Ya aparejaron los
machos?
-
DON FORCICO: No,
papito. Aparéjelos usted.
-
Güegüense: [resignado]:
Todo lo ha de hacer el viejo.
-
DON FORCICO: Si, es
mejor, papito.
-
Güegüense: ¿Ya está
sana la cinchera de este macho, muchacho?
-
DON FORCICO: Ya está,
papito.
-
Güegüense: Y este otro
macho, ¿ya esta sana la riñonada?
-
DON FORCICO: Ya está,
papito.
-
Güegüense: Qué sana ha
de estar, muchacho, si así tiene tanta estaca por delante. ¿Adónde se
estacó este macho, muchacho
-
DON FORCICO: En el
potrero, papito.
-
Güegüense: Eso merece
por salirse de un potrero a otro potrero. Y la vaticola de este macho, ¿ya
está sana, muchacho?
-
DON FORCICO: Ya está,
papito.
-
Güegüense: Qué sana ha
de estar, muchacho, si le ha bajado la flución por debajo de las piernas y
la tiene muy hinchada.
-
DON FORCICO: Reviéntela
usted, papito.
-
Güegüense: Ahí se
reventará sola, muchacho. ¿Qué falta?
-
DON FORCICO: Alzar el fardo.
-
Güegüense: ¿Calentar el jarro?
-
DON FORCICO: Alzar el fardo.
-
Güegüense: ¡Ah! el fardo.
¿Adónde está el fardo?
-
DON FORCICO: Aquí está,
papito.
-
Güegüense: ¡Ah!, mi tiempo,
cuando fui muchacho. El tiempo del hilo azul...; cuando me veia en
aquellos campos de los Diriomos alzando aquellos fardos de guayabas. ¿No,
muchachos?
-
ALGUACIL: Date prisa, Güegüense.
-
Güegüense: ¿Que me dé preso?
¿Por que, Capitán Alguacil Mayor?
-
ALGUACIL: Que te des prisa.
-
Güegüense: Mejor déjeme
recordar mis tiempones, que con eso me consuelo.[A sus hijos, en voz
alta]: ¡Ah!, muchachos, ¿para dónde vamos? ¿Para atrás p para adelante?
-
DON FORCICO: Para adelante,
papito.
ARRIERO: Déjeme alzar ese
fardo. que yo lo tengo que alzar. para que en seguida de esto volvamos a
caminar.
-
Güegüense: Pues, ¿a los
estribos, muchachos! [Salen los muchachos, montados en los machos,
bailando]
-
Güegüense: ¡Ah!, muchachos:
¿no habrá por ahí un cepillo que quiera brindar por el Cabildo Real del
Señor Gobernador Tastuanes?
-
DON FORCICO: Sí hay, papito.
[Aquí se empieza a brindar].
-
Güegüense: Señor Gobernador
Tastuanes: permítame un brindis por Castilla con un trago de vino.
-
GOBERNADOR: De acuerdo.
Güegüense
-
Güegüense: Señor Escribano
Real: ¿me acepta un brindis por Castilla con un trago de vino?
-
ESCRIBANO: De acuerdo,
Güegüense.
-
Güegüense: Señor Cagador Real:
¿brindamos por Castilla con vinagre de vino?
-
REGIDOR: Muy bien, Güegüense.
-
Güegüense: Señor Capitán
Alguacil Mayor: permítame brindar por Castilla con vinagre de vino.
-
ALGUACIL: Igualmente, Güegüense.
-
Güegüense: ¡Pues
nosotros, ¡a la gorra, muchachos! [Aquí se toca "el borracho:]
Definiciones
Los números remiten al
correspondiente parlamento.
1. Tastuanes:
Gobernador de provincia; en el idioma caxcano se escribe Tactoani; en el
azteca, Tlahtoani; en el cora, tatoani. (AlvLej).
5. Mudanzas: movimientos
acompasados de las danzas y también, específicamente, "bailes" y "danzas"
:acepción que ya aparecen en El Quijote (parte 2a.cap. XX): "Comenzaba la
danza de Cupido, y habiendo hecho dos mudanzas, alzaba los ojos..."
5. Velancicos: relacionado
con villano, tañido y baile españoles - comunes en los siglos XVI y XVII -
según el DRAE. Este vocablo lo recoge Berendt en su obra inédita:
"Palabras y modismos de la lengua castellana según se habla en Nicaragua,
colectados y coordinados por C. Hermann Berendt, M.D.,1874."
5. La segunda enumeración
de este parlamento dice en el original, tomado del MsBerdt. "En primer
lugar, tecetales seno mesa de oro, seno carpeta de bordado, seno tintero
de oro, seno pluma de oro, seno salvadera de oro, y no mas hemo papel
blanco y palntecua sencar mo Cabildo Real". Pues bien, tecetales procede
de tetzauia: avergonzarse, escandalizar (Brint). Salvadera es un vaso
cerrado y con agujeros en la parte superior a través de los cuales vierte
la arenilla para enjugar lo escrito recientemente. (DRAE).Hemo: tenemos;
arcaísmo apocado (sin las S) con el significado original del latín habere
(Marsh-Ell).
10.La ronda: cuerpo de
vigilancia. El "paso de ronda" lo ejecutaban por las noches en los fuertes
coloniales grupos de soldados a lo largo de su perímetro. "La ronda"
también es una parte de la música de El Güegüense, bailada después de este
parlamento Núm. 10.
11. Cinchones:
cinchas de vaqueta para asegurar: pasa debajo de la barriga del animal y
sobre la carga -ciñéndola- y se aprieta o asegura dando vueltas al extremo
alrededor del propio cinchón. (AlvLej). El DiccAut sólo recoge cincha.
11. Rompidos: arcaísmo de
rotos.
22. Mala casta: alude al
origen de don Ambrosio, hijo putativo del Güegüense. En el parlamento 147
se detalla ese origen:"...cuando yo anduve con mi padre por la carrera de
México y cuando venimos ya estaba mi madre encinta de otro, y por eso
salió tan mala casta, Sor Gobor. Tastuanes" (MsBerdt).
24. Chocolatera: "la que
hace o vende el chocolate", en Cecilio A. Robelo: Diccionario de
aztequismos o sea jardín de las raíces aztecas, palabras del idioma
náhuatl, azteca o mexicano, introducidas al idioma castellano bajo
diversas formas. (3a ed.) México, ediciones Frente Cultural (s.a.), p.
312.
28. "...O amigo Capn. Algl.
Mar. del Sor. Gobernador Tastuanes, asa campamento insigna vara" (MSBerdt).
"...ó amigo Capitán Alguacil Mayor del Señor Gobernador Tastuanes, asa
campamento insina bara" (MsLehmn).
28. Vara de insignia: se
refiere a la vara o bastón que representaba la autoridad. La llevaban los
alcaldes en nicaragua hasta 1893. (AlvLej). Mant aclara que se trata, sin
duda, del "Alcalde de Vara", autoridad civil y suprema en los pueblos de
indios. En cada uno de ellos, desde finales del siglo XVI, había uno o dos
alcaldes nativos. Todavía en la comunidad o barrio de Monimbó se conserva
la elección del "Alcalde de Vara", permitida por las autoridades de la
ciudad de Masaya y conforme a tradición antiquísima.
34. Jilguero: En los
tres manuscritos, "Silguero" .AlvLej afirma que los campesinos pronuncian
Sirguero. Mant observa que se alude maliciosamente al águila u otra ave
del Escudo de Armas esculpido en la fachada ("un silguero que está en la
portada") de algún cabildo.
NOTA del Webmaster:
Jilguero tambien es un pájaro de las montañas de Jinotega-Matagalpa, tiene
un canto preciosisimo! En mis años de guerrillero en las junglas
nicaraguenses, nos canto muchas veces al amanecer. El pajaro en si no es
muy gracioso.
42. Bodega: depósito de
mercadería en general. Aunque la bodega dl Güegüense parece ser más
imaginaria que real, la acepción que da a esta palabra se encuentra en
DiccAut: "...piezas baxas que tienen los mercaderes para guardar los
géneros, que les sirven de almacenes".
50. Paraje: camino.
51. Obraje: prestación de
trabajo que se imponía a los indios de América y que las leyes procuraron
extinguir. (Comunicación de Mant). Más bien, alude a los obrajes de añil:
Unidades de explotación rural, propiedades de españoles y criollos, a los
cuales acudían coercitivamente a trabajar por una paga miserable los
indios y mestizos de Nicaragua desde finales del siglo XVI hasta
principios del XIX; de allí se extraía el tinte azul del añil que se
exportaba a la península.
55. Conchagua: bahía y
puerto de la provincia (hoy república) de El Salvador, perteneciente al
antiguo reino de Guatemala. Luego se llamó La Unión. Allí llegaban las
embarcaciones procedentes del Pacífico de Nicaragua y, concretamente, de
El Realejo y los embarcadores del Golfo de Fonseca. "La Conchagua" sólo
aparecen en el MsLehmn y en la versión grabada por Salvador cardenal
Argüello en Diriamba (1951). Figura también en los parlamentos.
62 y 68 de MsLehman.
58. Cómo no:
Expresión muy "nica". Irónicamente significa en este caso-algo que, de
concederse, causaría perjuicio al que la pronuncia. Tambien significa
afirmacion o aceptacion de algo.
62. Redes de plato:
existían aún en la región de los pueblos (departamentos de Granada, Masaya
y Carazo) cuando se representaba El Güegüense durantes los años cuarenta.
Se elaboraban con cuerdas en forma de malla y se cargaban en la espalda,
sujetándose en la frente por medio de una faja llamada mecapal. Su origen
es prehispánico.
65. Platos de china:
de porcelana. Originalmente procedían de China.
67. Pesos duros: el
de 100 centavos. El peso sencillo era de 80 centavos.
77. En MsBerdt: "...mi
amigo Capn. Algl. Mar., que ahora endenantes estuvimos tratando y
contratando con él...". Endenantes es un arcaísmo común en Nicaragua.
Significa antes, con anterioridad, hace poco. Se usa todavía en Viruela,
pueblo de la provincia de Avila, España. (Comunicación de Emiliano
Moreno.)
81. En MsLehmn:"...Pues
hábleme recio y duro, que como soy viejo y sordo..."
85. En todos los
manuscritos: "Ni batuchito". Este vocablo, Según Brint, equivale a
alcancía: "pequeña caja en que se guarda dinero."
90. Te comerás las uñas: no
tendrás ni qué comer, llegarás a la miseria. (Alvlej).
92. Perico ligero:
mamífero de la familia de los desdentados. Es el perezoso: vive colgado de
las ramas con sus patas que terminan en garras arqueadas, como garfios. Se
desplaza muy lentamente entre los 0rboles y se llama también en Nicaragua,
irónicamente, perico ligero. Su nombre científico es Choloepus hoffanii.
(Comunicación de Jaime Incer.)
96. Intencionada
equivocación matemática con estas monedas españolas de la época. Mant
anota: "Es obvio que el Güegüense se burla del Alguacil. La mitad de un
medio es un cuarto, no dos cuartillos y dos cuartos son un medio y no un
ocatavo."
106.Reatas o
cobijones: cueros Reata es una tira de cuero que se usa para atar
zurrones. Cobijón: cuero grande para cubrir los zurrones de carga.
108.Crudía: cuero
crudo, sin curtir. En los manuscritos: "crudilla."
112.Santa Hermandad:
tribunal con jurisdicción propia que se perseguía y castigaba delitos
cometidos fuera de poblado. Sus alcaldes eran nombrados cada año para que
conocieran los delitos y excesos cometidos en el campo.
113.En MsBerdt:"...¿si
estos son mis lenguajes asonesepa negualigua seno libro de romance, lichúa
rezar escataci, iscala ñonguan iscumbatasi o campaneme Tastuanes?" Con
poquísima variantes en MsAlvLej y MsLehmn. Se trata de la argumentación
principal de la obra.
121.Recua: conjunto
de animales de carga, que sirven para trajinar. (DiccAut.) Esa mujer
tiene una recua de monos.(muchos hijos)
121.Mesonero:
empleado de un mesón o mercado al que se accedía para comer, dormir o
introducir cargas y bestias.
121.Veracruz: puerto
y ciudad de México en el Caribe. Verapaz: zona y departamento de la
república de Guatemala. Antepeque: Tehuantepec, Istmo de México.
145.Petaca: canasta
cuadrada con tapa hecha de palma. El Valle / Dicc se explica la expresión
echarse las petacas: cansarse, aflojar la tarea, echarse, como la bestia
de carga cuando ya no puede más.
145.Totolatera:
llena de piojos de aves. Este adjetivo viene de totolín, ave de corral, y
atín, piojo (AlvLej). Se empleaba en medios campesinos de Nicaragua.
Reiterando la etimología de AlvLej, Valle / Dicc agrega: "Así (totolate)
llamamos al niño más pequeño de la casa".
146.Petate: la
descripción de Valle/Dicc es completa: "Voz azteca, petlatl, estera,
alfombra. Tejido hecho de tule, unas veces del tamaño que puede cubrir el
piso de una sala; pero en general de dos metros de largo por uno de ancho.
Sirve en los hogares pobres para cubrir las camas o los tapescos, o para
tenderlos en el suelo y usarlo."
159.Papayo: árbol de
madera fofa. Por tanto, no sirve para leña es lechosa y no puede
utilizarse para algo que requiere dureza y consistencia como el yugo (AlvLej).
159.Tecomajoche:
árbol de madera también fofa. En Nicaragua se le llama ahora poroporo.
163.Hasta en las uñas tiene
encajados los oficios: expresión de autosuficiencia hiperbólica.
164.Música del San
Martín. En los tres manuscritos se habla, propiamente, de los "sones
de San Martín": baile del teatro misionero (y que éste asimiló de un
antecedente prehispánico) que consistía en la lucha de un indio con un
león, venciendo el hombre a la bestia por medio de inteligentes ardides.
En Boaco se conservaba, hacia los años cuarenta, un "Auto de San Martín",
o sea, un bailete dialogado, cuya vinculación con los "sones de San
Martín" debe esclarecerse.
314.A la gorra: a
costa ajena, de gratis. En DiccAut se lee: "Metaphoricamente significa el
entrometimiento de alguna persona, sin ser llamada, a comer y beber, a
algún festín o cosa semejante".
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