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Diriamba,
en sus festividades Patronales mantiene intacta su identidad. Esa postal de
vivos colores que año con año viene presentando se mantiene a través de los
tiempos, intacta, bella, radiante, con esos toques mágicos que la hacen ser: Las
fiestas de mayor colorido a nivel nacional.
Este derroche de cultura, de sonrisas, de promesas, de calor humano y de orgullo
se manifiesta en ese periodo del 17 al 27 de Enero.
Por las calles, en su recorrido tradicional el cabildo Real de San Sebastián
deja oír las notas ancestrales del pito y el tambor trasladando al Diriambino
por la senda del pretérito, haciéndole recordar sus raíces.
En las procesiones un mar de gente inunda las calles de la Ciudad y la
carretera. Ola tras ola revientan llenas de fe, devoción y fervor religioso.
"Los adornos", esos legendarios "Bailes", El toro Huaco, Inditas, Gigante y
Güegüense o Macho Ratón, una de las principales atracciones que llenos de música
y colores acompañan la imagen desde su salida hasta su regreso al templo y el
momento crucial "El Tope" de las imágenes en la ciudad de Dolores, que simboliza
la leyenda de la llegada de estas en cajones flotando, en aguas del pacifico
(Boquita, Casares, Huehuete).
En la plaza, los juegos mecánicos, ventas ambulantes, la tarima donde la
Municipalidad ofrece su revista cultural reuniendo a parte de la población para
darle esos momentos de recreación.
Las enramadas, lugar donde el promesante de fiesta ofrece en sus cuatro días a
los visitantes la tradicional gastronomía autóctona, casi todo elaborado a base
de maíz; pinol, rosquillas, cajeta, picadillo, chicha y nacatamales.
Un caudal Folklórico difícil de describir, enjambre de emociones que Diriamba
resguarda a través de la tradición, de la penitencia las promesas de rodillas,
un silicio que conmueve el alma, "vestir al Santo", momento de expectativa al
ver quien o quienes lo harán, subir a la cúpula de la Basílica en medio de
ráfagas de viento que los obliga tener dotes de equilibristas. Acompañados por
comentarios y expresiones de la población que abajo observan paso a paso esa
odisea que forma parte de esa audacia en los promesantes para cumplida. Habrán
algunos que tal vez lo consideren un espectáculo a como en años anteriores otros
consideraban que el Folklore era parte del atraso de los pueblos.
El visitante, se maravilla, se enamora y se entrega a las tradiciones de
Diriamba. Lo que ofrece Diriamba es único y como tal hay que vivirlo para
sentido y recordado para siempre.
Detrás de todo esto se encuentra el sacrificio de los promesantes que aseguran
la continuidad de los mágico, de lo indescriptible; las festividades en honor a
San Sebastián.
Así miramos en el transcurso de estas festividades, mantas alusivas, montados,
carretones, coches, música de viento, marimbas, pitos y tambores, violines,
guitarras y chischiles , bailes promesantes de rodillas, de limosna, cargadores,
toallas, milagros, mayordomo, patrona,
pólvora, agitar de banderas, pañuelos y el ¡Viva San Sebastián! Parte de esta
tradición milenaria. Válida para que Diriamba sea conocida como:
• Cuna del Teatro Folklórico
• Cuna del Güegüense o Macho Ratón'
Enero de 2010
Javier González Montoya
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